La medida se debe a la falta de fondos y a la necesidad de diversión de los agentes de policía
Una insólita modalidad de control de alcoholemia, consistente en abofetear al conductor, reemplazará a la conocida pipeta.
Según el psicólogo de la policía federal Hernán Massajero, "se trata de medir la reacción del observado ante un entorno de tensión, similar al que se produce antes, durante y después de un accidente automovilístico.
Si conserva la calma y la sangre fría al recibir la ostia, es evidente que está a la altura de la situación y sin alcohol en sangre. Si reacciona violentamente, con sofocos, amenazas, insultos y hasta vómitos, estamos en presencia de un borracho. Es un método simple, elegante y barato. Me siento muy orgulloso, porque lo inventé yo", concluyó.
Queda, pues, abierto el debate. Seguramente se alzarán voces a favor y en contra, pero eso pasa siempre.