"Es que en la iglesia está fresquito", dicen los fieles.
Agencia I - Buenos Aires
No es ni por lejos la cantidad de personas que pululan por los centros de veraneo, pero es un hecho de capital magnitud sociológica. Ya son millones los argentinos que redescubren la fe de sus padres, sobre todo desde la semana pasada, en la que se instaló una agobiante ola de calor tropical en todo el territorio nacional. Sin embargo, altas autoridades del clero se declararon "optimistas" por el resurgimiento del espíritu, y creen que para cuando llegue el otoño, alguno que otro va a quedar.
"Algo más que el fresco debe haber" "El primer día que fuí a la misa fué el jueves pasado (39º de sensación térmica) porque una vecina me dijo. Al entrar a la iglesia me invadió una paz interior. Sentí como si volviera a tener 10 años, con la alegría de quien tiene a todos sus seres queridos cerca y la vida por delante, una felicidad eterna", relata Haydé Sinuesa (64) "pero mi vecina dice que era porque adentro estaba fresco. Igual yo calculo que algo más, tipo espiritual, debe haber. Porque si no no se explica todos esos muchachos lindos, gordos, medio rubiones y que estudian para curas hasta cuando el tiempo está lindo y fresco, en vez de ir a los bailes." reflexiona mientras se salpica con agua bendita.