
Buenos Aires, 31 ago.- Tras décadas de ocultar su orientación homosexual, Humberto J., de 36 años, decidió anoche salir del placard, circunstancia ésta que fue aprovechada por su madre para meterlo en el lavarropas, con fines puramente higiénicos.
En rueda de prensa, la señora, de 64 años, manifestó que su hijo presentaba “un fuerte olor a encierro, humedad y naftalina”, productos del largo confinamiento. “Ya que no me va a dar nietos, por lo menos que no me haga pasar vergüenza. Mire si sale con esa mugre a la calle, la gente va a pensar que una es una dejada”, dijo la señora mientras se secaba una lágrima con un trapo rejilla.
Un informe reciente revela que el hombre se encuentra en estos momentos tendido en una soga de la terraza bajo la atenta vigilancia de su madre, porque, según ella, “en este edificio hay muchos amigos de lo ajeno”. Y agregó: “no los quiero nombrar, ellos saben quienes son.”